domingo, 8 de noviembre de 2015
miércoles, 21 de octubre de 2015
AL BORDE
AL BORDE (Cara a cara con el cáncer).
He sentido ganas de dormir y no despertar
Liberarme así de un miedo atroz, interminable
He deseado que mi mundo se apagara de golpe
Para acallar preguntas sin respuestas
He visto como de golpe se escapaba el mañana
Quedando tan solo un presente frío e incierto
He llorado a escondidas mi desesperanza
Incapaz de hallar una razón para seguir luchando
Me he encontrado de puntillas al borde del abismo
Y sintiendo el frío aliento de la bestia en mi nuca...
Hasta que.............
Unas amorosas manos acariciaron mis dudas
Tornando la incertidumbre en serena paz
Hasta que..............
El inocente y cálido sonido de unas voces infantiles
Removieron las fuerzas que anidan en mi interior
Hasta que...............
La dulce melodía del cariño llego a mis oídos
Despertando energías, espabilando razones
Ahora.........
Me he mirado al espejo de la verdad con rabia
Y le he dicho adiós a las lágrimas desangeladas
A la tristeza, al desconsuelo, al sin vivir
Ahora……….
Van quedando atrás los momentos oscuros, sombríos
Y ante mi aparece la ilusión la tranquilidad
Ahora..............
Sé que aunque una rama del árbol se ha roto
Con la savia de la voluntad haremos brotar mil más
Ahora..............
Quiero saborear cada segundo de mi existencia
Y dormir con ese regusto a vida en el paladar
-Ramón Merino-(porore)
Mi Gran Apoyo y Pensamiento a toda Persona que Vive en Lucha con la Enfermedad con mucho Cariño!!!
domingo, 18 de octubre de 2015
Petición
Libre dentro de una prisión, porque la libertad aún sigue siendo lo que más aprecio en la vida. Claro que eso me llevó a beber vinos que no me gustaron, hacer cosas que no debería haber hecho, y que no volveré a repetir, a tener muchas cicatrices en mi cuerpo y en mi alma, a herir a alguna gente, a cual acabaré pidiendo perdón, en una época en la que comprendí que podía hacer cualquier cosa, excepto forzar a otra persona a seguirme en mi locura, en mi sed de vivir.
No me arrepiento de los momentos en los que sufrí, llevo mis cicatrices como si fueran medallas, sé que la libertad tiene un precio alto, tan alto como el precio de la esclavitud; la única diferencia es que pagas con placer y con una sonrisa, incluso cuando es una sonrisa manchada de lágrimas.
-Paulo Coelho-
domingo, 4 de octubre de 2015
La Invitación
No me interesa saber cómo te ganas la vida. Quiero saber lo que ansías, y si te atreves a soñar con encontrar lo que tu corazón anhela.
No me interesa tu edad. Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.
No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu Luna.
Quiero saber si has llegado al centro de tu propia tristeza, si las traiciones de la vida te han abierto o si te has marchitado y cerrado por miedo a nuevos dolores.
Quiero saber si puedes vivir con el dolor, el mío o el tuyo, sin tratar de disimularlo, de atenuarlo o de remediarlo.
Quiero saber si puedes experimentar con plenitud la alegría, la mía o la tuya, si puedes bailar con frenesí sin que tu prudencia te llame a ser cuidadoso, a ser realista, a recordar las limitaciones propias de nuestra condición humana.
No me interesara saber si lo que me cuentas es cierto. Quiero saber si puedes decepcionar a otra persona para ser fiel a ti mismo; si podrías soportar la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma; si eres capaz de ser desleal y, por lo tanto, digno de confianza.
Quiero saber si puedes ver la belleza, aun cuando no sea agradable, cada día, y si puedes hacer que tu propia vida surja de su presencia.
Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mío, y de pie en la orilla del lago gritarle a la luna llena: "¡Sí, yo puedo, yo puedo!".
No me interesa saber dónde vives ni cuánto dinero tienes. Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de aflicción y desesperanza, agotado y magullado hasta los huesos, y hacer lo que sea necesario para alimentar a tus hijos.
No me interesa saber a quién conoces, ni cómo llegaste hasta aquí. Quiero saber si te quedarás en el centro del fuego conmigo y no lo rehuirás.
No me interesa saber ni dónde, ni cómo, ni con quién estudiaste. Quiero saber lo que te sostiene, desde el interior, cuando todo lo demás se derrumba.
Quiero saber si puedes estar solo contigo mismo y si en verdad aprecias tu propia compañía en los momentos de vacío.
Oriah Mountain Dreamer
domingo, 6 de septiembre de 2015
No sabía que decir...
Estoy enamorado de ti, y no me apetece privarme del sencillo placer de decir la verdad. Estoy enamorado de ti y sé que el amor es solo un grito en el vacío, que es inevitable el olvido, que estamos todos condenados y que llegará el día en que todos nuestros esfuerzos volverán al polvo.
Y sé que el sol engullirá la única tierra que vamos a tener, y estoy enamorado de ti.
-Jonh Green-
miércoles, 5 de agosto de 2015
Contemplas escenas vividas
Hay momentos que creías perdidos, pero que, sin querer, recuperas. Aquel gesto que la ausente repetía a menudo, la forma de mover su pelo, la sonrisa en los ojos o en la comisura de los labios. Unas frases que dijo, en una ocasión, y que sirven para que el recuerdo se perfile.
Hay situaciones que habías borrado y que se presentan en forma de secuencia en el pensamiento. Entonces tú eres un espectador,contemplas escenas vividas, cuando participabas en ellas de lleno.
Todo ello te pesa en el cerebro, te tiemblan las sienes. Tienes la sensación de que no vas a poder soportar la insistencia de los recuerdos. Por otra parte-contradicciones inútiles-, no quieres que el sentimiento muera. ¿Qué quedará del amor, si permites que huya? Lo descubres con un temblor en el corazón y piensas que debes preservarlo. Entonces cambias de actitud. Te esfuerzas para que las cosas que formaron parte de la vida de la otra persona se instalen en tu vida. Miras su retrato y piensas que no quieres olvidar sus rasgos.
-Maria de la Pau Janer-
El abuelo
Mi abuelo tenía los huesos y el corazón de cristal. Los huesos le anunciaban el mal tiempo, cuándo iban a venir vientos y lluvias. El corazón llevaba años callando, temeroso por romperse en cualquier movimiento. Lo adiviné observando sus gestos de hombre miedoso que sabe hasta qué extremo la vida duele. Aquella existencia, que se había imaginado generosa cuando era un médico joven, pero muy pronto descubrió que era adversa.
Lo he imaginado a menudo: hay dolores que son punzadas. Nos deshojan la piel como si fuéramos las ramas de un árbol en primavera, hasta que no queda más que el esqueleto del árbol florido. Suelen ser hirientes y rápidos. La intensidad es proporcional a lo que dura: a más breves, más intensos. Tras el aguijón inicial mueren, y dejan un recuerdo poco grato.
Hay otros dolores que tienen ritmos larguisímos. Se instalan en nuestro cuerpo y lo transforman. Llegan a confundirse con el aliento, con las huellas que marcan en el suelo, con nuestra sombra. Cuando el dolor alcanza nuestra sombra, todo es inútil. No valen los esfuerzos para vencerlo, porque tan sólo sabremos enmascararlo. Daremos con un disfraz que nos ayude a convivir con él, que permita que paseemos por las calles sin llamar mucho la atención, que tengamos un aspecto vulgar, que nadie pueda confundirnos.
-Maria de la Pau Janer-
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